Club OUTDOOR kluba - Senderismo: Cascadas de la Tobería (Andoin_Araba/Álava)

En nuestra primera salida de senderismo de la temporada 2025/2026 hemos tenido la oportunidad de ir a conocer la ruta de las cascadas de la Tobería y subir a los llanos de Legaire en la Sierra de Enztia, sobre la Llanada Alavesa junto a la muga con Navarra.

En nuestra primera salida de senderismo de la temporada 2025/2026 hemos tenido la oportunidad de ir a conocer la ruta de las cascadas de la Tobería y subir a los llanos de Legaire en la Sierra de Enztia, sobre la Llanada Alavesa junto a la muga con Navarra.
 
El día amanece frío, neblinoso y con un pronóstico meteorológico muy apetecible. A las 9,30h llegamos a Andoin, lugar en el que comienza nuestra ruta y, aunque la niebla persiste, ya se atisba la luz y el sol en las cumbres de alrededor.

Comenzamos a caminar atravesando el pueblo hacia el sur contemplando las casas y caseríos con sus huertos, frutales y flores que adornan este bonito rincón de la Llanada Alavesa. Poco a poco nos adentramos en el bosque por una pista de tierra cómoda en la que podemos ir percibiendo como los rayos del sol atraviesan las copas de los árboles iluminando y calentando este paisaje exuberante el otoño. Los arces ya comienzan a enrojecer, las hayas a amarillear, las hojas a caer y, a ambos lados de nuestro camino, enormes robles centenarios nos escoltan nuestro caminar. El otoño comienza a mostrar tímidamente sus vestidos de gala y parece que va a ser una gran fiesta.

Cruzamos una langa para impedir el paso del ganado, que cerramos adecuadamente, y un poco más adelante nos encontramos ante un cruce de caminos. El camino normal hacia las cascadas está balizado hacia el oeste, derecha según ascendemos, pero nosotras decidimos recorrer el que va hacia el sursureste ya que las condiciones, meteorológicas, del recorrido y del grupo, son adecuadas. 

Este itinerario elegido nos permite ir avanzando por un pequeño sendero muy poco transitado que atraviesa el cauce del arroyo en diferentes lugares y que, en ocasiones, nos da la posibilidad de avanzar por el propio cauce, en el que podemos descubrir y contemplar, incluso podríamos habernos dado un chapuzón, alguna de las múltiples pozas que salpican este lugar. 

Un árbol caído hace poco, en la zona de mayor pendiente de nuestro recorrido, desafía nuestro ingenio y habilidades. Con un poco de cuidado afinamos nuestras destrezas para cruzar este obstáculo y continuar nuestro recorrido: flexibilidad, equilibrio, compañerismo... En ocasiones la naturaleza nos sorprende con situaciones inesperadas para las que es conveniente estar preparadas.

El paisaje es impresionante, vegetación frondosa, pozas transparentes y tobas enormes que están cubiertas con líquenes y vegetación que asemejan las barbas de Basajaun, señor de nuestros bosques.  Llegamos a la cascada más alta de este arroyo, a la que habitualmente la gente accede por el camino principal. En este lugar tomamos la decisión de continuar nuestro ascenso hacia las campas de Legaire por el camino normal, en vez de ir por un sendero muy poco transitado y con algunos pasos poco evidentes. Así, abandonamos el cauce del arroyo y su paisaje fluvial para ir a buscar el camino-calzada que nos llevará hasta nuestro siguiente destino. Una segunda haya caída, parece que ha sido esta misma semana, corta el sendero que nos lleva a la pista, así que volvemos a hacer gala de nuestras habilidades para cruzarla. 

Llegamos al camino tradicional por el que se accede a estas cascadas y que nos permite ascender hasta los Llanos de Legaire, en lo alto de la Sierra de Entzia. Poco a poco, cada una a su ritmo, continuamos nuestra ascensión recogiendo algunas moras deliciosas, escuchando el trino de los pájaros y sintiendo el calor que aporta el caminar y los rayos del sol hasta llegar a lo alto de la sierra, el punto más alto de nuestro itinerario. 

El día nos ofrece un soberbio espectáculo bañado bajo la luz del sol y con una vista increíble del territorio con un enorme mar de nubes que cubre la totalidad de la Llanada Alavesa y del que emergen las paredes de Egino, el Aratz y la Sierra de Aizkorri. Más al fondo, en segundo plano y como si fuera la aleta de un tiburón en el mar, aparece la cumbre del Txindoki y la Sierra de Aralar. 

Nos deleitamos con las vistas, con el baño de sol, las conversaciones y el picoteo sentados en las campas con tan soberbio paisaje bajo nuestros pies.  Tras un buen rato de descanso, comenzamos nuestro descenso con energías recuperadas, el cuerpo y el alma llenos de luz y calor, y un gran ambiente en el grupo.  Durante el descenso vamos prestando la atención necesaria que requiere nuestra ruta y saludando a las personas que están ascendiendo a las campas de Legaire. Llegando a la plaza del pueblo una comitiva de ovejas Latxas nos saludan con vítores y jolgorio, mientras el bus nos espera para llevarnos de regreso, sobre la hora prevista.