
La actividad física regular es una herramienta fundamental para la calidad de vida y condiciones de salud también para las personas con discapacidad y la gestión de sus programas debe cambiar.
Pedro Montiel, doctor en pedagogía y licenciado en actividad física, profesor y director de deportes de la U. Málaga e impulsor del proyecto “Pioneros” para personas con síndrome down pasó por el Aula Estadio para exponernos su programa, ejemplar, de actividades para personas con discapacidad.
Basándose en su experiencia en el proyecto Pioneros, Pedro afirmó que “la inquietud familiar organizada en asociaciones, la sensibilidad de las instituciones la preparación de las y los profesionales han llevado a un nuevo estilo de gestión de los programas de deporte adaptado basado en el trabajo riguroso, la formación, la motivación... en busca de la excelencia que favorecen una mayor y mejor integración de las personas con discapacidad” que es lo que pretenden planteando un nuevo escenario para el cambio para el que debemos “acercarnos, conocer su interioridad y entender el valor que para estas personas tienen estos programas: deporte para toda la vida” como para cualquier otra persona.
Para las personas con discapacidad, la actividad física es un hábito saludable como lo es una alimentación saludable. “Tener una discapacidad no significa tener obesidad” dice Pedro y para prevenirla y tratarla el plan de acción es “control antropométrico, formación a madres y madres sobre alimentación saludable y programa de ejercicio físico con la necesaria implicación de agentes –familias, asociaciones y administración- y un buen plan de comunicación”.
Pero, concluyó Pedro “la actividad física para personas con discapacidad no sólo tiene efecto terapéutico sin también una transferencia educativa que potencia sus capacidades, de enorme valor.”
