
El día despertó bajo la niebla en Vitoria, pero según poníamos rumbo al sur, el cielo fue aclarándose. Ya cerca de Laguardia pudimos observar como estas nieblas originadas por la inversión térmica se dejaban caer unos cientos de metros sobre las laderas sur de la Sierra de Cantabria.
Desde Assa, comenzamos a caminar a buen ritmo entre un paisaje rodeado del elemento más característico de la Rioja Alavesa, los viñedos. Sin embargo, no fueron los únicos elementos paisajísticos que nos acompañaron en esta jornada: también cruzamos pequeños arroyos por antiguos puentes, observamos restos de la vegetación autóctona y ante todo disfrutamos de las vistas del gran telón de fondo: La Sierra de Cantabria y sus múltiples cumbres, puertos, laderas cubiertas de bosques y paredes calizas verticales.
Hacia la mitad del recorrido realizamos una pequeña parada junto a una parcela de vides particular: pudimos observar cómo se están implantando nuevas técnicas de cultivo y cuidado de las cepas. En concreto, como la presencia de cubierta vegetal y de materia orgánica en las parcelas puede beneficiar las características del suelo y del cultivo.
Después del almuerzo, junto a una edificación con arquitectura típica local, pusimos rumbo a nuestro destino pasando por las Lagunas de Laguardia.
Este espacio natural está calificado como Biotopo Protegido por sus valores paisajísticos, geomorfológicos y de biodiversidad.
La salida llegó a su fin sin contratiempos y volvimos a Vitoria tras haber disfrutado de una jornada agradable y en buena compañía por La Rioja alavesa.
