
Una lluvia fina nos la bienvenida mientras caminamos por agradables senderos que atraviesan los bosques de encinas, madroños y quejigos. Poco a poco el cielo se va despejando y podemos disfrutar de unas inigualables vistas hacia la llanada, con el trasfondo de la sierra Aratz-Aitzgorri en el horizonte.
Tras dejar atrás el antiguo convento de Santa Catalina, llegamos a Trespuentes donde podemos disfrutar de una inusual vista del río Zadorra a punto de rodear completamente el puente que da nombre a esta localidad. Desde la iglesia de Trespuentes tomamos dirección norte para llegar por una llana pista de gravilla hasta el pueblo de Mendoza, donde nos espera el autobús.
