Igone Ruiz de Azua

¿El ambiente de halterofilia en tu casa te ha influido para decantarte por esta disciplina?

Mi padre fue haltera, pero yo me inicié en ella por practicar algún deporte. Hacía otros deportes diferentes, pero un día me pasé por el gimnasio y con el palo empecé a imitar los movimientos y ejercicios de la gente que estaba a mi alrededor, con lo más básico de esta disciplina. Pasado un tiempo y después de varias sesiones, me empezó a gustar y me planteé la posibilidad de vincularme más en serio a la halterofilia para comenzar poco a poco a ir tomando parte en las competiciones. Aparte de los vínculos familiares, la halterofilia es un deporte que me atrae porque se basa en unos límites de superación personal constante en cada sesión y enfrentarte a la barra de levantamiento con la intención de doblegarla.

Es un deporte que concentra todo el esfuerzo de los entrenamientos en los escasos segundos que dura un levantamiento. ¿Qué condiciones debe reunir una haltera?

La cualidad más importante es la velocidad a la hora de ejecutar el movimiento y desarrollarla de una forma rápida en los movimientos que se realizan. Evidentemente, también tiene su dosis de importancia la fuerza para poder levantar una determinada cifra de kilos, aunque ese aspecto está más relacionado con la categoría personal de cada uno y el entrenamiento específico y la preparación.

¿Alguna de esas cualidades debes reunir, porque llevas una buena temporada, con la medalla de plata en el Campeonato de España Sub-15?

Fue un momento muy bonito en mi trayectoria como haltera por el logro de una medalla de plata a nivel nacional. La competición se celebró en A Coruña y fue una competición reñida y peleada, en especial con dos halteras que están en la Residencia Blume y que tienen un nivel superior al mío, casi inalcanzable. Una de ellas está en mi categoría y me resultó imposible poder superarla en el campeonato. Pero hay que tener en cuenta que ellas viven en la Residencia y están preparadas y enfocadas a estar todo el día pendientes de la halterofilia. Además, también he sido primera de Euskadi en la categoría de 53 kilos, y remontando al año pasado me clasifiqué tercera de España Junior.

¿Te absorbe mucho tiempo tener que entrenar y compatibilizar el deporte con tu vida normal?

De momento lo llevo perfectamente y tengo claro que para cualquier cosa, si quieres hacerla, la haces. En mi caso, además de asistir a clase con normalidad y dedicarme a la halterofilia, tengo otra actividad como son las clases de inglés, tres días a la semana, demás de las cuatro sesiones de entrenamiento de halterofilia, de aproximadamente 1 hora y media. En ocasiones opto por sacrificar parte de mi tiempo libre y prescindo de salir con los amigos para poder llegar a todo, pero está claro que hay que querer para llegar a todo lo que uno se propone.

Dentro de algunos años tendrás que decidir y decantarte por alguna de las actividades que ahora desempeñas. ¿Cómo afrontarás esa situación?

Ahora veo en la halterofilia una forma de pasar el tiempo y hobby, sobre todo porque los estudios van tomando cada vez un mayor nivel de exigencia y por ahora lo llevo todo bien. Mi objetivo se centra ahora en mejorar mis kilos y mejorar mi marca, a la vez que llevar al día el resto de tareas como la escuela o los idiomas. Llegado el momento de decidir habrá que ver cuál es el camino que compensa tomar, pero poder llegar a Campeonatos del Mundo o los JJOO. Bien, en el 2008 o mirando al 2012 es algo que no me planteo por ahora porque está muy lejano.

Nadie mejor que tú para animar a quienes quieran probar la halterofilia para que vean de cerca como es este deporte

Es una actividad muy completa que desarrolla muchas partes del cuerpo y que aunque sea por probar y realizar algo de deporte, se acerquen por el club de halterofilia del Estadio. Además, para mí es también una forma de poder viajar y hacer amigos.