
Un estudio publicado en la revista PLoS One estudia qué impacto tienen la personalidad, la educación, la actividad física y otros factores de la infancia en la obesidad de un adulto. El estudio realizó un seguimiento a un grupo de más de 5.000 ciudadanos británicos desde su nacimiento hasta los 50 años.
Los resultados mostraron que una mayor educación y unos mayores niveles de actividad física se asocian significativamente y de forma independiente con una menor probabilidad de obesidad en la edad adulta. Curiosamente, la torpeza (definida así en los informes de los profesores) a la edad de siete años se asoció con un mayor riesgo de obesidad en la edad adulta.
Los gimnasios proporcionan un ambiente seguro y de apoyo para que los niños hagan ejercicio; y muchos de ellos ofrecen programas y servicios, tales como canchas de baloncesto, para que los niños jueguen.
Fuente: Cheng H, Furnham A. «Personality traits, education, physical exercise, and childhood neurological function as independent predictors of adult obesity». PLoS One. Noviembre 2013 8;8 (11):e79586. doi: 10.1371/journal.pone.0079586.
