Pedro Sáenz-Lopez: "Cómo motivar en las clases de ESO"

Pedro Sáenz-Lopez

Pedro Sáenz-López, doctor en filosofía y ciencias de la educación y licenciado en ciencias de la actividad física y el deporte y profesor titular de la Universidad de Huelva pasó por el Aula Estadio para darnos algunas claves de cómo recuperar la motivación de las y los alumnos en las clases de educación física con la presentación titulada “Cómo motivar en las clases de Educación física de ESO¨.

La motivación es uno de los problemas a los que se enfrentan los docentes, en especial, en las edades de la ESO por las particularidades que tiene la incipiente personalidad de los adolescentes.

Pedro afirma “la educación física, a pesar de ser una de las asignaturas que más gusta en primaria, en secundaria la motivación baja y se produce un punto de inflexión en los hábitos de actividad física de las y los jóvenes entre los 15 y 18 años aumentando, de forma importante y muy preocupante, los abandonos de la práctica deportiva.”

Para tratar de ayudar y basándose en diversos estudios, Pedro aportó algunas ideas y reflexiones de utilidad para el profesorado en EF de la ESO centradas en el alumno, la tarea, el clima y el docente.

Según Pedro al alumno “hay que implicarle en la tarea, darle responsabilidades, facilitarle la autonomía en el aprendizaje, que aprenda en grupo y que participe en la evaluación”; las tareas deberían ser “variadas, que supongan un reto al alumno o al grupo, que le implique de forma activa, que sean significativas, utilizando el juego social y que permitan las sensaciones de libertad, éxito e incertidumbre en el alumno”; el docente debe tratar de crear un clima “favoreciendo las relaciones, utilizando el sentido del humor, las comunicación positiva, el liderazgo y agrupando de diferentes formas, flexibles y heterogéneas”; y, en cuanto al docente, “debe sentirse motivado, comunicar de forma clara, reconocer los resultados positivos, escuchar y preguntar, fomentar la auto confianza, ayudar más que enseñar, usar incentivos, ser amable y simpático y valorar el progreso y la implicación del alumno en las tareas.”

Concluyendo en que la motivación del alumno depende, en gran medida, “de la actitud del docente, su paciencia y capacidad de consenso y de que atienda las necesidades del alumnos y que busque más su disfrute en la actividad que su rendimiento.”