
José A. Serra, doctor en medicina, es jefe del Servicio de Geriatría del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid y profesor asociado de medicina de la Universidad Complutense de Madrid.
Desde hace más de 50 años existe una sólida evidencia científica que demuestra el importante papel que desempeña la actividad física en el estado de salud en la población general. Más recientemente se ha demostrado que también es beneficioso para los mayores, incluso para los muy mayores, en distintos aspectos. Según José Antonio “el ejercicio regular disminuye los factores de riesgo así que nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio”
Las personas mayores que llevan una vida más activa no solo viven más años, si no que además viven mejor. El ejercicio atenúa multitud de cambios que ocurren con el proceso de envejecimiento como la disminución de la masa ósea y la disminución de la masa y potencia muscular. También previene la aparición de múltiples enfermedades crónicas como enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular, diabetes, obesidad, hipertensión, hipercolesterolemia, artrosis, depresión, osteoporosis, cáncer de mama y colon.
Además la actividad física regular es un pilar fundamental en el tratamiento de estas y otras enfermedades como la enfermedad de Parkinson, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, claudicación intermitente, insuficiencia renal crónica, insuficiencia cardiaca congestiva...
Según José A. "el ejercicio es básico para el tratamiento de múltiples síndromes geriátricos como la desnutrición, anorexia, estreñimiento, caídas, incontinencia urinaria y fecal, insomnio... Algo especialmente importante es el hecho de que las y los mayores que llevan una vida más activa tienen más probabilidades de poder ser independientes para realizar sus actividades de la vida diaria, es decir tienen menos probabilidades de caer en la dependencia y discapacidad".
Por lo tanto debemos recomendar a nuestros mayores, incluso a los muy ancianos, que lleven una vida lo más activa posible para que vivan más años y de mejor calidad. José Antonio recomienda ejercicios de resistencia –pesas-, cardiovasculares –sudar-, de flexibilidad y elasticidad –estirar- y de estabilidad de la marcha –equilibrio y “luchar contra la imagen del abuelito sentado en el sillón, valorar siempre la situación funcional, prevenir las causas tratables del deterioro funcional, detectar precozmente el deterioro funcional, estudiar las causas del deterioro y, sobretodo, insistir en que tengan una vida activa”
