
Maratones, ironmanes, ultratrails, travesías en mar abierto, maratones del desierto o en el polo norte... la popularidad creciente en este tipo de pruebas, alimentadas por las expectativas de negocio y el afán de superación personal, están llevando a una minoría cada vez mayor de deportistas y no deportistas, y en muchos casos mayores de 35 años, a participar en pruebas extremas y a esforzarse por encima de sus límites del dolor y, en ocasiones, de sus posibilidades. Y lo que empieza siendo un reto se convierte en una adicción ‘por hacerlo más rápido’ con los riesgos que eso implica.
Para José Calabuig ‘el ejercicio es muy beneficioso pero el problema está en el exceso. En algunos casos, la moda de culto al cuerpo está llevando a engancharse de manera crónica al deporte y estamos empezando a ver cómo lo están pagando. Pasa factura porque hay un límite en el organismo. No quiero decir que no tengamos que hacer deporte, sino hacerlo con cabeza’.
Tratamos el tema de la popularidad de las pruebas extremas desde diferentes puntos de vista: médico, psicológico y personal con:
- José Calabuig, cardiólogo, director del servicio de cardiología intervencionista de la Clínica U. Navarra
- Juanra Ortega, ingeniero industrial, corredor amateur en la vuelta al Mont Blanc 2016
- María Rz. Oña, psicóloga del deporte, coach en el Athletic Club de Bilbao
