Mercè Mateu

BENEFICIOS DE LA DANZA: LA UTILIDAD DE LO ‘INÚTIL’.

Mercè Mateu

UNESCOk gizateriaren ondare immaterial izendatu du dantza (dantza guztiak), eta onuratzat jo du horren ondorio diren trebetasunen ikaskuntza: pertsonei adierazteko aukera ematea, mundua kritikoki ebaluatzea, eta giza existentziaren hainbat alderditan aktiboki parte hartzea.
 

¿Qué es para ti bailar? preguntan los académicos de la escuela a Billy, protagonista del musical Billy Elliot quién, tras un notable esfuerzo de preparación, se presenta a las pruebas de acceso a la Royal Ballet School de Londres. Y él trata de explicarse con el texto de la canción “Electricity”: …Realmente no puedo explicarlo. No tengo palabras. Es un sentimiento que no puedes controlar… (I cant’ really explain it. I haven’t got the words, It’s a feeling that you cant’ control).

Billy intenta poner texto a un estado difícil de describir con palabras. Como explicaba el maestro en las artes corporales Etienne Décroux, en las artes motrices trabajamos “la cabeza de actor, el cuerpo de atleta y el corazón de poeta”. Es por ello, que los beneficios de la danza proporcionarán bienestar físico, mental y anímico. A nivel físico mejora el esquema corporal, la conciencia corporal, las capacidades físicas y la colocación postural; a nivel intelectual se trabaja la concentración, el foco interno, la memoria motriz y la mejora de las funciones ejecutivas, cognitivas, y neuroestéticas; a nivel emocional, la evidencia muestra el predominio de emociones positivas en las sesiones y durante el proceso de creación o muestra de una creación o espectáculo.

El ser humano se expresa y comunica a partir de una impresión inicial producida por un estímulo desencadenante: una noticia, un acontecimiento, una historia, un encuentro, una pérdida o tal vez una música, y lo hace a través de las artes plásticas, musicales, audiovisuales, literarias o motrices, como la danza. En el arte de la danza se solicitan las funciones poética, simbólica y referencial del gesto. La función poética, porque se valora el gesto por sí mismo, sin buscar ninguna utilidad instrumental como ocurre en el ámbito deportivo en el que los gestos tienen un objetivo práxico (encestar, meter gol, llegar más lejos, más alto o más rápido). La función simbólica, por la representación que algunos gestos conllevan al estar asociados a un significado social y a la comunicación corporal. Y la función referencial, porque a través de la danza podemos hablar de temas ajenos a la propia práctica: el amor, la muerte, el cambio climático, la inmigración, o incluso el propio deporte.

Las artes se cuentan entre los recursos por los que la persona se re-crea a sí misma. La re-creación es una forma de ‘crearse de nuevo’. Los beneficios de la danza se muestran a través de la evidencia científica. Son numerosos los estudios que, mediante diversas metodologías, concluyen beneficios mediante la danza en programas educativos, sociales, comunitarios y/o artísticos.

A nivel educativo, los programas de educación artística intentan fomentar el desarrollo de la inteligencia artística, un concepto enraizado en la teoría de Dewey sobre el arte y el pensamiento cualitativo. La bailarina Àngels Margarit (2002) expresa a través de la palabra una reflexión similar “…A menudo advierto una rodilla inteligente tomando decisiones o un codo que se quiebra emocionado. Esta actitud aligera y libera el cerebro de su tarea y me hace pensar de una manera física, sentir lo que pienso, pensar lo que siento...” Asimismo, se trabaja la sensibilidad, el sentir, una forma de relación con uno mismo y con los demás distinta a la del utilitarismo y la eficiencia, se fomenta la experiencia estética, y el respeto por la cultura de la divergencia de respuestas, y se desarrollan formas de pensamiento que surgen de la creación.

A nivel social, comunitario y de salud, en los últimos años ha aumentado el número de proyectos y compañías que parten de la danza: bailan las personas con discapacidad física o intelectual, bailan los cuerpos diversos, y se generan proyectos con independencia de la edad, la situación social, la procedencia, la patología, o el colectivo. Proyectos para ser vistos y para ser vividos, en los que todos y todas bailamos, cuestionando el concepto de ‘cuerpo’, de ‘trabajo con el cuerpo’, de ‘en qué cuerpo la danza es posible’.

Y es por todo ello que UNESCO (2006) ha declarado la danza (las danzas), patrimonio inmaterial de la humanidad, valorando como beneficios el aprendizaje de las habilidades que derivan de ella: permitir a las personas expresarse, evaluar críticamente el mundo y participar activamente en los distintos aspectos de la existencia humana.

 

Dra. Mercè Mateu
Profesora Catedrática Departamento de Educación física INEFC (centro adscrito a la Universitat de Barcelona)