Miren Artaraz, campeona de España máster de ciclismo en ruta

“La edad no puede ser un impedimento”

Tu caso no responde a una carrera deportiva convencional. ¿Cómo nace tu vínculo con el ciclismo? 
Yo corría, pero tuve una lesión de rodilla y ya con cuarenta años, en 2011, empecé a andar en bicicleta. Probé… y me enganchó.
Comencé una bicicleta básica, un hierro, después me compré una de carretera e hice mi primera prueba, la Castro-Castro. A partir de ahí vinieron muchas más.

¿Y cómo fue el salto a un Campeonato de España máster?
Soy del Club Deportivo Benetan y en mi grupeta –nos llaman ‘los madrugadores’ porque salimos siempre a las siete de la mañana– hay un compañero, Enrique, que también es patinador y compite. Él me dijo “yo creo que con tu edad andas muy bien y puedes tener posibilidades en el máster”. Así que hace dos años me presenté al Campeonato de España, en Albacete, y fui bronce en ruta. El año pasado repetí en Soria, fui oro en ruta y bronce en la contrarreloj. 

¿Cómo recuerdas esa primera experiencia en una competición de primer nivel?
Muy dura. ‘Los madrugadores’ son todos chicos, entrenamos fuerte porque ellos tienen más o menos 40 años, pero en la competición la gente va a fuego. Había muchísima tensión, íbamos a toda caña, una caída entre medio, granizo…  Acabas la prueba llorando de toda la tensión, de todo el esfuerzo. Se junta todo… pero muchísima alegría, claro.

Pasaste del bronce al oro en dos campeonatos, en solo un año
El año pasado ya iba un poco más rodada, más preparada. Además, en Albacete competíamos máster 30, 40 y 50 femeninos y 60 masculino. En Soria, en cambio, fue la primera vez que participábamos solo las chicas y eso cambiaba el escenario. Nadie sabía cómo iba a salir esa experiencia y bueno, pues salió... Mi estrategia fue no perder la cabeza de carrera; físicamente tienes que darlo todo porque si no te mueres, es muy exigente. Cuando íbamos por mitad de carrera, yo veía que las de mi categoría, iban por detrás y ya se habían descolgado. Pensé, ostras, a ver si voy a ser campeona de España. No llegué la primera porque llegaron antes las de 30 y 40, pero gané. Lloramos de la ilusión. Súper chulo, súper chulo.

¿Es más importante la fortaleza física, mental o táctica? 
Las tres. Física, por el entrenamiento, mental, por la experiencia previa, y táctica, por el trabajo en grupeta: rodar en pelotón, gestionar sprints o desenvolverte en terrenos exigentes. Detrás hay mucha rutina de entrenamiento.
La palabra que me define es tesón. Soy constante, bastante cabezota en el buen sentido. Eso se aplica tanto al deporte como a la vida. Si hay que ir para adelante, se va.

Lograste medalla en ruta y contrarreloj. ¿En qué disciplina te encuentras mejor? 
La ruta. Es mi terreno natural, me siento cómoda gestionando esfuerzos prolongados y dinámicas de grupo. La contrarreloj, en cambio, es otra historia. La hice por probar y sin preparación específica. Ni llevaba la bicicleta adecuada (una ‘cabra’). Aun así, fui bronce. Pero es una disciplina muy exigente y no creo que repita.

Compites, también practicas cicloturismo… ¿Cuáles son las pruebas que más disfrutas?
La filosofía es distinta. En las marchas cicloturistas vamos según lo que decida el grupo: fuerte o tranquilo. En campeonatos, mi objetivo es claro: darlo todo y no morir en el intento.
He disfrutado especialmente la Luchon-Bayona, el Tour de Flandes o la Ireti Xtreme. La Larra Larrau, en el valle del Roncal, o la Cantabrona, por sus paisajes También gané hace años la Pyreneenne, que incluía puertos como el Tourmalet y Hautacam. De esa victoria estoy especialmente orgullosa.

¿Estás ya pensando en próximos campeonatos?
Este año quiero centrarme en cicloturismo: Luchon-Bayona, la Haimar Zubeldia… y quizá el Campeonato de España en Talavera de la Reina. No planifico a largo plazo. Voy año a año. No quiero dejar la bicicleta, pero lo de competir lo iré viendo.
 

¿Has integrado el ciclismo en tu día a día ¿Qué te aporta? ¿Supone un sacrificio frente a otras facetas de tu vida?
Para mí es mucho más que deporte. La bicicleta es clave en mi vida social. Entre semana entreno dos días, unas dos horas y media, y los fines de semana hacemos salidas largas de 80, 100 o hasta 120 kilómetros. Mi grupeta es uno de mis entornos más importantes, paso cuatro días a la semana con ellos, todo el año. Eso genera vínculos muy fuertes.
Mis hijas están emancipadas y compagino bien el ciclismo con el trabajo, una actividad sedentaria. No siento que renuncie a cosas importantes. Si hay un plan nocturno, simplemente me voy antes. No bebo alcohol, así que tampoco me cuesta.