
Con independencia de lo que nos lleve a practicar ejercicio, el movimiento nos sienta bien física y mentalmente, por lo tanto, es importante incorporarlo a nuestras rutinas diarias, más teniendo en cuenta el estilo de vida sedentario imperante. Una de las formas más objetivas para conocer cómo se encuentra físicamente una persona es valorando su capacidad cardiorespiratoria (CCR) se relaciona de forma directa con la función integrada de muchos sistemas (incluido el cerebral), y es considerada como un reflejo de la salud corporal total y un signo vital clave. La CCR puede ser modificada y mejorada con la actividad física y el control de la masa corporal, y es también un objetivo de intervención para prevenir el declive de la función cognitiva con la edad.
Demostrado está que la actividad física mejora de forma efectiva la salud cognitiva a lo largo del periodo de la vida humana. Según datos de neuroimagen, la CCR no solo ayuda a reponer el tejido cerebral perdido con la edad, sino también mejora la salud estructural de áreas específicas cerebrales, regiones relacionadas con el control de la memoria y la cognición. Por lo tanto, cuanto más activas/os físicamente seamos, mayor capacidad para asignar rápidamente recursos hacia el procesamiento de la información recibida.
Abordamos estas cuestiones e hicimos hincapié en el reto de profesionales y técnicos que trabajan en el ámbito de la salud y las actividades físicas para lograr la participación saludable, regular y continuada en el deporte:
- Sara Maldonado, doctora en ciencias de la actividad física y deporte, es profesora e investigadora de la Facultad de ciencias de la actividad física de la UPV/EHU y en el grupo IMQ
- Zuriñe Carreño, licenciada en ciencias de la actividad física y deporte, preparadora física en epicfit
- Alfredo Lz. Sosoaga, doctor en educación física, es profesor de la Facultad de educación de la UPV/EHU.
