Susana Aznar

Pon movimiento en tu día

Susana Aznar

La promoción de la actividad física debe basarse en reintroducirla dentro del estilo de vida de las personas. La opción de moverse y ser activa/o debe ser fácil y para ello hay que buscar crearse un estilo de vida activo individual. Esto puede implicar diferentes comportamientos, entre los que se encuentran: sentarse menos, moverse más y hacer ejercicio físico.

Estudios epidemiológicos han demostrado que el tiempo dedicado a actividades sedentarias, los niveles de actividad y la condición física cardiorrespiratoria están asociados de forma independiente con los índices generales de mortalidad así como con la incidencia de padecer obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad cardiovascular, fragilidad y cáncer.
Cuando se habla de los beneficios de la actividad física para la salud, deben tenerse presentes los diferentes comportamientos a los que hacemos referencia. El ejercicio estructurado y regular tiene una amplia evidencia científica para mantener y mejorar la salud. Sin embargo, la sociedad actual implica cambios en los comportamientos del estilo de vida que han reducido drásticamente las posibilidades de ser regularmente activa/o y llevan, también, a un incremento de las horas de estar sentada/o. La literatura dice que a mayor número de horas sentada/o al día mayor incremento del riesgo de mortalidad por cualquier causa, tanto para personas aparentemente sanas y activas como para personas con alguna patología.

La autora Catrine Tudor-Locke representaba estas tres recomendaciones con su mensaje: “Sit less, walk more and exercise” (“Siéntate menos, anda más y haz ejercicio”) como estrategias de intervención en un triángulo, destacando que todas son igualmente importantes.

‘Sit less’ (Siéntate menos): El sedentarismo se ha definido como cualquier comportamiento con un gasto calórico inferior o igual a 1,5 veces el gasto calórico metabólico en reposo. Incluye el estar de pie o permanecer en postura reclinada, por ejemplo viendo la televisión o frente a cualquier pantalla.
En la investigación se diferencian los comportamientos y tiempos de sedentarismo del tiempo de inactividad, que significa realizar una actividad física insuficiente para mantener y/o mejorar la salud (en el caso de las personas adultas el no cumplir las recomendaciones de actividad física saludable, 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa, o una combinación de los dos). Es posible que una persona físicamente activa también acumule muchas horas de sedentarismo y lo que hay que resaltar es que el tiempo sedentario y el ser inactiva/o son dos comportamientos distintos.

‘Walk more’ (Anda/muévete más): Otro aspecto importante dentro de las recomendaciones de actividad física saludable para la población general es el rol de la actividad física cotidiana: moverse más durante el día a una intensidad moderada como estrategia para combatir el efecto negativo del sedentarismo. Acumular 60-75 minutos al día de actividad moderada disminuye, que no elimina, los efectos perjudiciales del tiempo sentada/o. Este mensaje es muy importante, porque la mayoría de las personas adultas pasan de forma obligatoria muchas horas sentadas en sus respectivos trabajos, estudios… El aumento de la actividad física a través de una movilidad activa y la menor dependencia de la motorizada tiene el potencial de mejorar equitativamente la salud y el bienestar de las personas, las familias, las comunidades y el país en general.

‘Exercise’ (Haz ejercicio): La práctica del ejercicio físico tiene como objetivo mejorar o mantener uno o más componentes del fitness (condición física orientada a la salud) como son la morfología, musculatura, habilidad motora y las funciones cardiorrespiratoria y metabólica.
De ahí la recomendación de incluir en nuestro día actividad física moderada y vigorosa que mejore nuestro fitness cardiorrespiratorio (y demás condiciones del fitness, en especial las funciones cardiorespiratoria y metabólica) y que ha demostrado ser el predictor más poderoso de mortalidad y morbilidad de la enfermedad cardiovascular.
Para quienes su día a día presenta un patrón de muchas horas de inactividad física queda el entrenamiento y el ejercicio físico que, con sus correspondientes adaptaciones, siempre tendrán un efecto protector frente a las horas de inactividad ‘forzada’.

Susana Aznar
U. Castilla-La Mancha