
Impresiona ver sobre el césped de un campo de rugby a 30 fornidos jugadores pasándose una pelota ovalada y corriendo para conseguir hacer un ensayo. A la vista de un/a profano/a, es un deporte rudo, de mucho contacto y donde parece que no hay margen para los detalles. Sin embargo, cuando uno mira un poco más, encuentra nobleza, disciplina y un respeto reverencial por el adversario. Quizá algo tenga que ver el tercer tiempo, ese encuentro post partido en el que los rivales son simplemente aficionados de un mismo deporte. Iñigo Muelas es, a sus veinte años, uno de los integrantes del Gaztedi RT División de Honor B. Seis años le han bastado para sentirse como pez en el agua desde su puesto de pilier, y para darse cuenta de que “lo bonito del rugby es que es un deporte para todo el mundo, seas como seas”.
¿Cuándo empezaste a practicarlo y cómo lo compaginas con los estudios?
Hace seis años me cansé del futbol. Mi hermano jugaba y mi padre también lo había hecho, así que lo solíamos ver en casa y me gustaba.
Entreno tres días a la semana en Lakua y en Gamarra, y además hago dos días de gimnasio. Lo compagino bien porque estudio magisterio en Arrasate-Mondragón y coincide que este año dos de los días que tengo entrenamiento, martes y jueves, tengo clase telemática. Los viernes sí que tengo que venir deprisa para entrenar.
¿Qué es lo que te enganchó?
El buen rollo que hay. Entrar en el grupo es muy sencillo, y también que la gente te anime. Y, sobre todo, el tercer tiempo después de los partidos. Al terminar estás con el rival, unas veces te invitan ellos y otras tú. Es lo que le falta a otros deportes. Si hubiera lo mismo, por ejemplo en el fútbol escolar, creo que no se producirían tantos conflictos. Más allá del juego, todas/os somos jugadoras/es de rugby.
Es un deporte muy noble y con mucha disciplina. A las/os árbitros se les trata de señor y de usted, inimaginable en otros deportes… No se discuten sus decisiones.
¿Qué objetivos tienes?
El rugby me ha permitido conocer a mucha gente y viajar. Cuando jugamos fuera siempre vuelvo con muy buen sabor de boca. Además, el Gaztedi RT te ayuda si necesitas algo, es más que un club deportivo. Mi deseo es seguir jugando y disfrutando. Es muy difícil llegar a vivir de un deporte, y más del rugby, así que solo pienso en disfrutar de todo lo que me aporta y seguir aportando yo. Y si me voy un año de Erasmus, poder jugar donde vaya, pero nada más.
¿Qué nivel tiene el rugby en Araba/Álava?
Solo hay un club, y eso me da un poco de pena porque hay poca competencia, pero el nivel es alto. Hay muchas/os niñas y niños practicándolo.
¿Recomendarías este deporte?
Sí, porque es un deporte para el que vales seas como seas. Da igual si eres alta/o o baja/o, gorda/o o delgada/o, chica o chico, porque hay posiciones para todo el mundo. Sólo hay que estar dispuesta7o a jugar. Además, en el Gaztedi RT hay un equipo de inclusión en el que juegan mezcladas personas con diversidad funcional. El año pasado estuve entrenando con ellas/os y te aportan muchísimo.
Perfil
Un lugar de Vitoria-Gasteiz: Casco Viejo
Playa o montaña: montaña
Un libro: ‘La joven de las naranjas’, de Jostein Gaarder
Una película: ‘El señor de los anillos’ de Peter Jackson
Deportista al que admiras: Sony Williams, jugador de rugby de Nueva Zelanda y boxeador
Un deporte como espectador: fútbol
Tu mayor virtud: la simpatía
Redes sociales: (Instagram) @mmuelass
