
Juan Manuel Encinas, doctor en neurociencia e investigador del Achucarro Basque Center for Neuroscience, pasó por el Aula Estadio Aretoa para mostrar los últimos avances en el conocimiento sobre los efectos del ejercicio físico en las neuronas y, en consecuencia, en el funcionamiento cerebral.
Conocemos que somos organismos dinámicos que necesitamos el movimiento como el comer y que la actividad física no sólo es indispensable para nuestra salud y bienestar sino que la inactividad nos enferma. Pero, además, gracias a la investigación neuronal más reciente sabemos que sus efectos positivos en el cerebro son enormes.
Como mostró Juan Manuel el ejercicio físico ‘induce el incremento de la síntesis y de la liberación de moléculas esenciales para el funcionamiento cerebral como son los neurotransmisores y factores tróficos que, a su vez, inducen la creación de vasculatura cerebral y la capacidad de modificar sus conexiones –neuroplasticidad’. También mejora la autofagia –la capacidad del cerebro de eliminar sus propios ‘residuos’ que degeneran las neuronas y su actividad.
Además, aumenta la capacidad del cerebro para generar nuevas neuronas –neurogénesis-, capacidad cerebral fascinante descubierta recientemente, que es importante para la generación de nuevas memorias, el aprendizaje, el control de las emociones, y las respuestas al estrés y la depresión.
Según Juan Manuel los efectos beneficiosos del ejercicio físico sobre el cerebro en cualquier persona y en su funcionalidad –fija la memoria, mejora la atención...- en cualquier momento de su vida pero ‘son de especial relevancia en situaciones en las que la función cerebral está comprometida, tales como el envejecimiento, accidentes cerebrovasculares y los desórdenes neurodegenerativos y psiquiátricos. Así el ejercicio físico y se ha empezado a utilizar como parte de la estrategia terapéutica para luchar contra el declive de la función cerebral.’
