
Desde el punto de vista del rendimiento deportivo, la prueba de esfuerzo nos da una serie de valores que nos aportan una información muy precisa sobre nuestro nivel de condición física, y nos permiten determinar esfuerzos e intensidades de forma individualizada. La prueba de esfuerzo de rendimiento dice a las/os profesionales del entrenamiento casi todo del deportista, el tipo de entrenamiento que ha estado realizando (adecuado o no), si existe fatiga o no, si tiene calidad o no, si come bien o mal hidratos de carbono, y además le fija las zonas de entrenamiento, con precisión, donde dar en diana en la mejora del rendimiento.
Sea cual sea el fin que persigamos, es imprescindible llevar un control y realizar un prueba de esfuerzo, ya que cada vez es más frecuente practicar deporte de manera autónoma, especialmente cuando el objetivo tiene un fin de salud. Si se práctica deporte, es imprescindible realizar una prueba de esfuerzo con cierta regularidad (1 vez al año es lo ideal), por salud y para poder determinar con precisión la intensidad de los entrenamientos. Para María '...es fundamental garantizar que estamos en óptimas condiciones para la actividad deportiva que vamos a practicar, que no existe ninguna incompatibilidad…’, realizar una prueba de esfuerzo nos da la tranquilidad para disfrutar del deporte al 100%.
Tratamos el tema con:
- María Sagasti, médico especialista en medicina de la EF y el deporte, homeópata y master en alto rendimiento deportivo
- Eneko Llinas (ausente de última hora al sufrir un accidente en bici mientras entrenaba por la mañana), profesor de ESO, corredor habitual y triatleta aficionado desde 2018
- Jonatán Martínez, técnico superior en actividades físicas y animación deportiva, técnico de XMX Fitness responsable del servicio fitness y entrenamiento personal del Estadio
