
Marina Mtz. Aragón apenas tiene 16 años, pero su dedicación al esquí alpino le ha hecho madurar antes que otras chicas de su edad. Pasa una parte del año estudiando y entrenando en Jaca, alejada de su familia, pero ha encontrado en la práctica de este deporte una forma de disfrutar de todo lo que le ofrece la vida y aprender a superar los contratiempos. Una lesión mientras entrenaba en Italia le impidió cumplir su sueño de participar en una prueba internacional y le mantendrá unos meses alejada de las pistas, a las que espera volver a tope.
Marina Mtz. Aragón apenas tiene 16 años pero su dedicación al esquí alpino le ha hecho madurar antes que otras chicas de su edad. Pasa una parte del año estudiando y entrenando en Jaca, alejada de su familia, pero ha encontrado en la práctica de este deporte una forma de disfrutar de todo lo que le ofrece la vida y aprender a superar los contratiempos. Una lesión mientras entrenaba en Italia le impidió cumplir su sueño de participar en una prueba internacional y le mantendrá unos meses alejada de las pistas, a las que espera volver a tope.
Esquías desde muy pequeña y has cambiado tu vida para dedicarte al deporte, ¿compensa el sacrificio?
Esquío desde que tengo memoria, porque a mis padres les gusta mucho el deporte y pensaron que era adecuado para mí. Acertaron. Cuando tenía unos diez años empecé a participar en carreras y vi que lo hacía bien. Si algo te gusta y se te da bien, hay que ir adelante. Y desde entonces todo ha fluido.
Hace tres años, en 1º de la ESO, me trasladé a Jaca. Primero en un piso con parte del equipo y una chica que nos cuidaba, luego en un internado porque el colegio lo prefiere así. El primer trimestre del curso lo hago en Vitoria-Gasteiz, el segundo en Jaca, y el tercero de nuevo aquí. Tenemos clase por la tarde, lo que nos permite entrenar hasta la hora de comer y luego estudiar. Veo a mis padres los fines de semana y lo llevo bien.
Me aporta mucha felicidad. Noto mucho la diferencia entre estar en Vitoria-Gasteiz o en Jaca: cómo estoy, cómo veo las cosas, la motivación para hacerlas… Son dos mundos muy diferentes. Y esa felicidad y esa motivación se trasladan a todos los demás aspectos de la vida. En Jaca, aunque esté cansada saco fuerzas para estudiar porque sé que esa es la condición para continuar.
¿Qué es lo que más te gusta de practicar esquí alpino? ¿Qué te aporta?
Por un lado, la sensación de que aunque vayas en equipo, estás tú sola entre montañas, entre árboles, aunque haga frío o el tiempo no sea muy bueno, todo te motiva, te empuja a bajar.
Disfruto esos días de sol, que la nieve está muy buena; un entrenamiento que aprovechas un montón, las primeras bajadas por una nieve que aún no ha pasado nadie...
Dedicarme al esquí me ha enseñado mucho. Ahora valoro más los amaneceres que cuando era pequeña; valoro el esfuerzo que hacen mis padres, también el que hago yo, levantarme pronto, ir a hace deporte, ver las diferentes estaciones...
También hay días que el entrenamiento es muy duro, que las cosas no salen del todo bien, me quiero ir a casa y volver a meterme en la cama. Sin embargo, esos días son lo que más te ayudan a aprender a seguir.
Todo lo bueno cuesta algo y muchas veces he sufrido anímicamente por que no salían las cosas. Te atascas, no te salen, lo intentas de nuevo y siguen sin salir y eso es duro. He logrado superarlo y en vez de entrar en bucle, reseteo. Bajada nueva y como si no hubiera pasado nada en la anterior. Antes podía estar en bucle toda la temporada.
En el sentido estrictamente deportivo, lo que más me gusta es competir, sin duda. Me da mucha adrenalina.
Habías empezado muy bien la temporada, pero una lesión ha puesto fin a uno de tus sueños
En la Copa de España de este año estaba muy feliz con mi primer puesto. De las cuatro competiciones en las que he participado he sido primera en tres. Eso me dio el pase a dos carreras internacionales. En Andorra gané la primera prueba y las demás no me salieron muy bien pero estoy contenta con lo que di. En la siguiente, en Italia, donde van los mejores, me caí entrenando y me lesioné. Era el último año que tenía oportunidad de ir y tenía muchas ganas, lo deseaba desde pequeña.
La operación de la rodilla la hará Mikel Sánchez (cuando se publique esta entrevista, Marina ya habrá pasado por quirófano). Me han dicho que estaré de baja entre seis u nueve meses pero en cinco estoy de vuelta, seguro.
En la recuperación tengo que ponerme muy fuerte porque eso va a marcar mi temporada. Pero no puedo olvidar que la rodilla tiene que ir poco a poco; en verano hacer la pretemporada para volver a tomar contacto con la nieve y en cuanto vea que estoy lista, a tope.
Una vez recuperada ¿cuál es tu próxima meta?
Me encantaría entrar en la Real Federación de Deportes de Invierno (RFDI), y poco a poco ir mejorando hasta llegar a participar en alguna Copa del Mundo o en las Olimpiadas junior. Quiero ir mejorando y ver hasta dónde llego.
Perfil
Playa o montaña: montaña
Un libro: ‘Open’, de Andrea Agassi, porque enseña las dos partes de un deporte
Una película: ‘Mamma Mia’, me encanta verla con mi madre y mis hermanas
Deportista al que admiras: el esquiador americano Bode Miller. Es un ejemplo de superación y de seguir luchando por tus sueños a pesar de los palos que te pueda dar la vida
Otro deporte para practicar: hípica, escalada…
Un deporte como espectadora: esquí alpino
Lugar favorito del Estadio: Dar un paseo por la parte de atrás y las tardes de verano, aunque donde más estoy es en el gimnasio
